
Clarence Schmidt nacio en 1897 en Queens, Nueva York. A los 31 años se mudó a una propiedad heredada en Woodstock, donde comenzó a construir su propia cabaña, llamada Journey’s end, que a finales de los sesenta se había transformado en una estructura de siete pisos con rampas, balcones y azoteas ajardinadas. Schmidt se refería a la cabaña original como su sanctum interior, y a los jardines como su esperanza reflejada.
La enorme casa era un laberinto de pasadizos conectando espacios cubiertos de capas de aluminio, pintura, flores, madera y fragmentos de espejo. Schmidt repavimentó la casa con metal sobre alquitrán y añadió cuerdas de aluminio. Afuera, las ramas de arbustos y árboles eran también envueltas en papel plata, y en el área llamado el callejón iban apareciendo pequeños santuarios y grutas; eran especialmente inquietantes aquellos que incorporaban máscaras de goma, pies y manos.
Tras un incendio que se lo llevó todo, y una segunda construcción (The Mark II) que desapareció de igual forma, durante los siguientes veinte años tan solo algunos restos de máscaras y añadidos de su hijo Michael permanecieron en el lugar.
Fuente: Clarence Schmidt: Toward Journey’s End by Gregg Blasdel and Bill Lipke
Hoy las imágenes de esta Casa de espejos brillan intensamente, y quizás saber que ya no existe aviva todavía más la fábula. Dejo aquí debajo algunas imágenes.





