Los mundos paralelos que David Thorpe lleva desarrollando desde mitad de los noventa incluyen dibujo, pintura, escultura, instalación, performance, textos en paredes y collage. Inventa mundos fantásticos, emplazados en paisajes sublimes, para comunidades altenativas imaginarias.
”Mi trabajo me ayuda a ver que todo es posible, que podemos trascender cualquier limitación.”
En sus obras vemos viviendas aparentemente futuristas en páramos alejados de la civilización. Los paisajes inmediatamente revelan referencias a artistas del siglo XIX como Caspar David Friedrich, o Albert Bierstadt y ofrecen una convincente re-interpretación de la mirada visionaria y sublime para el siglo XXI.
Laboriosamente construidos, los collages de Thorpe suelen llevar piezas de chapa, cortezas, cuero o flores secas; podemos ver diferentes niveles espaciales, desde papel de seda a materiales pesados, construyendo imágenes en las que la técnica y los materiales enlazan perfectamente con el contenido. Como él mismo apunta: Estas obras muestran cosas, pero podrían estar manufacturados por gente de estos mundos. Podrían ser el tipo de imágenes que se ven dentro de estos edificios.
Aquí dejo algunas imágenes de sus obras.
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Clarence Schmidt nacio en 1897 en Queens, Nueva York. A los 31 años se mudó a una propiedad heredada en Woodstock, donde comenzó a construir su propia cabaña, llamada Journey’s end, que a finales de los sesenta se había transformado en una estructura de siete pisos con rampas, balcones y azoteas ajardinadas. Schmidt se refería a la cabaña original como su sanctum interior, y a los jardines como su esperanza reflejada.
La enorme casa era un laberinto de pasadizos conectando espacios cubiertos de capas de aluminio, pintura, flores, madera y fragmentos de espejo. Schmidt repavimentó la casa con metal sobre alquitrán y añadió cuerdas de aluminio. Afuera, las ramas de arbustos y árboles eran también envueltas en papel plata, y en el área llamado el callejón iban apareciendo pequeños santuarios y grutas; eran especialmente inquietantes aquellos que incorporaban máscaras de goma, pies y manos.
Tras un incendio que se lo llevó todo, y una segunda construcción (The Mark II) que desapareció de igual forma, durante los siguientes veinte años tan solo algunos restos de máscaras y añadidos de su hijo Michael permanecieron en el lugar.
Fuente: Clarence Schmidt: Toward Journey’s End by Gregg Blasdel and Bill Lipke
Hoy las imágenes de esta Casa de espejos brillan intensamente, y quizás saber que ya no existe aviva todavía más la fábula. Dejo aquí debajo algunas imágenes.

Aquí dejo el texto-entrevista que saldrá en el próximo número de 967 Arte. Al ser demasiado largo para el blog, dejo un enlace para que os lo bajéis en pdf.
Por Iván de la Torre Amerighi
Debo confesar que el primer encuentro con la obra de Santiago Talavera fue del todo casual. Visitando al común amigo José Luis Serzo en su estudio, al bajar un tramo empinado que giraba sobre su izquierda me topé, en la pared frontera, con una obra de grandes dimensiones que me atrajo sólo por lo que podía intuir, ya que estaba enteramente cubierta por plásticos translúcidos. Tras estos parecía bullir un minúsculo universo, fragmentado y proteico. Entonces no lo sabía, pero aquella obra era “La isla de los voraces”, tan importante por tantas y tantas cosas para la trayectoria del artista. Después me preocupé por buscar otras obras, ante las cuales me surgieron numerosas preguntas, que pronto le trasladé al artista utilizando el dinamismo y versatilidad que nos permitía internet. Lo que sigue es una relación de preguntas, respuestas y reflexiones sobre unas y otras:
- Observando tus obras, es apreciable que existe una diferencia muy sutil, por no decir casi imperceptible, en la forma de entender indistintamente dibujo y pintura. De hecho la primera vez que vi “La Isla de los voraces” bajo los plásticos que la envolvían pensé que me encontraba ante una pieza con entidad de lienzo de gran formato. ¿Por qué crees que sucedió esto?
- Disfruto pintando como dibujante y dibujando como pintor. Intento que se diga que un cuadro es un cuadro por estar trabajado sobre tabla o lienzo, aunque el resultado tenga la plasticidad propia del dibujo. En algunos casos como el que comentas, el papel me permite mayor versatilidad para plasmar procesos largos y complejos, lo que provoca un pequeño cambio de roles. Sigue habiendo en torno al dibujo y la pintura ciertas ideas establecidas: resulta extraño que un cuadro sea el boceto para un dibujo, o que en una exposición un dibujo eclipse al resto de obras.
Pintar como un dibujante y dibujar como un pintor. ¡Qué certera definición! Si analizamos atentamente unos y otros, no será difícil descubrir la utilización poco ortodoxa pero muy efectiva –por ejemplo- del óleo sobre el papel mientras, por el contrario, se recrea en la abundancia de la línea y la textura sobre los lienzos.
- Hay un placer que no escondes pero que utilizas muy sutilmente: el enfrentamiento de realidades divergentes, diferidas, o, más concretamente, la inclusión en una escena en ‘apariencia’ ortodoxa de un elemento discordante y paradójico que nos obliga a variar nuestras nociones de certeza. ¿Cuál es la finalidad?
Hace ya un par de años descubrí la obra de Jaume Pitarch. Fue en la galería Spencer Brownstone de Nueva York, y me quedé enganchado por su sencillez y aguda intuición. Vídeos, fotografías e instalaciones que hablan por sí mismos. Objetos que parecen presentados tras haber llevado al límite su significado y utilidad.
“Intento no crear nuevos objetos artísticos, sino incidir sobre la realidad existente, o sobre el desbordante stock de producción material diversa que ya nos sobrepasa.”
Más tarde vi el vídeo Dust to dust, en el que el propio Jaume barre el suelo de un almacén abandonado. La nube de polvo que se levanta es tan densa que acaba por hacerle desaparecer hasta que, habiendo caido dicha nube y recuperada la nitidez, el artista repite una y otra vez su acción. Pitarch realiza acciones triviales; no añade prácticamente nada a los objetos que trabaja salvo alguna alteración de sus elementos y, sin embargo, alcanza el hecho poético. Sus obras parten de supuestos conceptuales pero el recuerdo que dejan es tierno, actual y reflexivo.
Aquí debajo dejo una seleción de obras.

En los sueños de I Ming hay una caseta pagoda desde la cual poder observar un contínuo amanecer, un sombrero cuyo interior custodia constelaciones, incluso él mismo se sorprende al verse tan alto como una montaña. Blinky Rotred, amigo y admirador de su capacidad de romper la línea entre realidad e imaginación, nos invita a la habitación del prodigioso niño, residente en una humilde aldea cerca de Shangai.
José Luis Serzo profundiza en uno de sus proyecto-relatos más recientes: Los sueños de I Ming, el pequeño amarillo, guiándonos al manantial de fantasía de uno de sus personajes más peculiares. Óleos de diverso formatos, vídeo-esculturas y dibujos englobados en una instalación íntima y llena de alusiones a la sabiduría oriental, cine de ciencia ficción y la literatura.
Siempre consciente del peligro de su propuesta hoy en día, Serzo camina firme en su defensa de la imaginación expansiva como vía de conocimiento y transformadora del entorno. Crítico con la voluntad desmoralizadora y la oscuridad de ciertas élites imperantes, el compromiso y valentía de su trabajo logran contagiar a iniciados y entendidos.
Por desgracia tan sólo quedan unos pocos días para el cierre de su exposición en Galería Blanca Soto. A quienes todavía no hayáis ido, os animo a que os paséis hasta el sábado 25.
Aquí dejo el enlace a su web:
Web
Galería Blanca Soto Arte
Horario:
Martes – Viernes 10:00-14:00 / 17:00-20:00
Sabado – 10:00-17:00
Escribo para comunicaros que hasta el próximo 30 de diciembre participo en Paisajes imaginarios, exposición colectiva temática en la cual se pretende dar una oportunidad al la cara más imaginativa y creativa del género del paisaje. Entre los artistas participantes están habituales de la galería: Dis Berlín, José Luis Mazarío o Emilio González Sainz, junto a algunos que ya mantuvieron una vinculación con Siboney como Guillermo Pérez Villalta o Charris.
A quienes podáis acercaros, aquí dejo un enlace al sitio web de Galería Siboney.
Galería Siboney
C/Castelar, 7
(942) 31 10 03
39004 Santander

Hola a todos.
Escribo este post para recomendaros un documental: Ríos y mareas, que actualmente proyectan en los cines Renoir Plaza de España.
Coproducido entre Alemania, Gran bretaña y Finlandia, y dirigido por Thomas Riedelsheimer, este documental nos introduce en la obra del escultor y fotógrafo británico Andy Goldsworthy. Su trabajo crea esculturas a menudo efímeras que tratan de recoger la energía y esencia de un entorno. Para ello utiliza tan sólo materiales propios de la Naturaleza: madera, pétalos, rocas, hielo…
“Disfruto de la libertad de utilizar únicamente mis manos. Las herramientas las hallo en la propia naturaleza. Si nieva trabajo con los copos, y si es otoño aprovecho la caída de las hojas“.
Durante la hora y media de documental, que por cierto tiene una música acertadísima de Fred Frith, vamos entendiendo la importancia del “cambio”; como él afirma, su intervención es solo una capa más de lo que está ahí, y finalmente ésta misma será cubierta por una capa nueva que la naturaleza, con su intervención, dejara encima de lo que el hizo.
Rozando la sublimidad visual, éste trabajo cala hondo pues te ofrece una vista íntima y privilegiada de un artista con mayúsculas.
Aquí os dejo algún extracto, y fotos. ¡No os lo perdáis!





Las esculturas de Curro Ulzurrun. que pude disfrutar en su última exposición “Todo es aire” (acondicionado)” en galería Metta son construcciones a base de ramas, plumas, cartones, nidos de pájaro y demás materiales, que dibujan un mundo precariamente sutil, primitivo y orgánico.
En este característico equilibrio saltan las alegorías y metáforas de un modo inesperado y con mucho sentido del humor. Hay un fuerte sentido lírico enredado en cada pieza, y algo también motivador para todo el que cuide su lado creativo; quizás un soplido de fuente imaginativa inagotable que te lanza a la calle en búsqueda de ese objeto a la espera de un nuevo uso.
A continuación os dejo algunos de sus trabajos:
En mi visita a Nueva York el pasado Diciembre pude disfrutar de una gran exposición retrospectiva de Kiki Smith en el Whitney Museum of American Art. Anteriormente conocía poco más que su nombre, ya que es una de las artistas más significativas de su generación.
Su obra sorprende no solo por su impacto sensual, sino por la cantidad de materiales que usa: seda, papel, vidrio, cerámica, bronce, cera o silicona, entre otros. Organizada de manera cronológica y en base a tres grandes “reuniones” (utilizando un término de la propia artista, en función de los soportes empleados) la muestra reunía un conjunto de esculturas, fotografías, dibujos, pinturas e instalaciones que nos acercaban de manera precisa a su estudio y visión del cuerpo humano.
En los últimos tiempos, su universo plástico se ha enriquecido con nuevas vías de investigación que han complementado las formas humanas con aspectos subjetivos relacionados con la religión, el folclore, la mitología, la naturaleza, el feminismo o incluso la historia del arte, de la que ella constituye ya una figura destacada.



















































