
El pasado jueves pude ver la exposición de Clare Woods en Galería Pilar Parra & Romero. Ante sus obras, pinturas esmaltadas sobre aluminio, rápidamente nos vemos envueltos por una atmósfera oscura y poética. Los lugares que la pintora británica nos presenta son arboledas, pozas y bosques perdidos, vistas nocturnas o frondosidades a las que la luz diurna no puede acceder. Cemetery Bends, obra que da título a la exposición, sugiere una apertura a lo desconocido desde una bajada que nos saca de cualquier camino o carretera.
Si bien la fotografía tiene un papel importante en su método de trabajo, es la tensión entre control y azar lo que me atrae de su pintura. El cálculo de cada una de las manchas convierte lo aparentemente gestual en una compleja escenografía donde las alusiones al simbolismo, el folclore inglés y una cierta mirada ascética de la naturaleza me atraparon desde el primer instante.
Archivo de Mayo de 2009
Hace ya un par de años descubrí la obra de Jaume Pitarch. Fue en la galería Spencer Brownstone de Nueva York, y me quedé enganchado por su sencillez y aguda intuición. Vídeos, fotografías e instalaciones que hablan por sí mismos. Objetos que parecen presentados tras haber llevado al límite su significado y utilidad.
“Intento no crear nuevos objetos artísticos, sino incidir sobre la realidad existente, o sobre el desbordante stock de producción material diversa que ya nos sobrepasa.”
Más tarde vi el vídeo Dust to dust, en el que el propio Jaume barre el suelo de un almacén abandonado. La nube de polvo que se levanta es tan densa que acaba por hacerle desaparecer hasta que, habiendo caido dicha nube y recuperada la nitidez, el artista repite una y otra vez su acción. Pitarch realiza acciones triviales; no añade prácticamente nada a los objetos que trabaja salvo alguna alteración de sus elementos y, sin embargo, alcanza el hecho poético. Sus obras parten de supuestos conceptuales pero el recuerdo que dejan es tierno, actual y reflexivo.
Aquí debajo dejo una seleción de obras.





















