Tan sólo me hizo falta leer la entrevista en el pasado suplemento dominical de El País a Philipp Fröhlich para saber que debía acercarme a la galería Soledad Lorenzo. Allí es donde el artista alemán, afincado en Madrid desde 2002, expone hasta el 5 de enero un conjunto de témperas de gran y medio formato aglutinadas con el título “Beachy head”.
El artista fija su atención en sucesos encontrados a través de diferentes medios: literatura, fotos viejas, noticias.. los cuales le llevan a realizar maquetas que luego traslada al lienzo. Estas maquetas, en sus propias palabras, le sirven como “muletas” en las que apoyarse, además de permitirle juegos de iluminación específicos e imposibles en condiciones normales, que sin duda dotan a sus imágenes de una plasticidad muy sugerente.
El halo simbolista y fantástico que pintores actuales como Peter Doig parecen querer avivar y una pincelada metódica pero suelta que inevitablemente recuerda al puntillismo (en su versión más estridente), contribuyen al disfrute de estos enigmáticos escenarios. Una exposición muy recomendable
















