3 de marzo de 2007

Para romper el hielo, voy con un de mis pintores contemporáneos favoritos:

El arte de Doig es, como bien dice el crí­tico británico Adrian Searle, un ”bricolaje” de fuentes, influencias y estilos, una sí­ntesis de imaginerí­a popular, de lo autobiográfico y lo fantástico, a todo lo cual llega aquél de modo intuitivo y mediante una especie de ósmosis.

Al igual que ocurrí­a con Francis Bacon –artista, por otro lado, muy distinto–, las fotografí­as, muchas veces recortadas de revistas o de periódicos, han tenido un papel importante en la evolución de la pintura de Doig.

Este utiliza ese material como fuente de inspiración, como punto de partida o simplemente por sus calidades atmosféricas, como ocurre con la obra antes citada, que se convirtió en la subasta londinense más cara de un artista vivo.

Doig es un artista muy intuitivo a la vez que reflexivo, ya que, según reconoce, en la terminación de algunas de sus obras puede tardar meses aunque la ejecución fí­sica como tal sea cuestión de un par de semanas.

Al mismo tiempo, como reconoce en respuestas a alguno de sus entrevistadores, es en el fondo un romántico en cuya obra, además de extrañeza, hay una sensación de tristeza, de nostalgia, de trasposición a otro mundo.

Joaquí­n Rabago.
elnuevoherald.com

Sobre esta entrada:

Etiquetas

Deja tu comentario / Leave your Comment

+ -


logo promsite